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LA IMPORTANCIA DE UN GESTO
Publicado el 16 de Marzo de 2022, Miércoles

José Gordón Márquez

Actualidad -

Aquel hombre enfermo terminal, después de un exhaustivo proceso en el que todos los intentos por salvarle fueron inútiles y que le había hundido en la ceguera, renunció a un centro de cuidados paliativos y fue remitido a su casa como él quería, para morir tranquilamente en su cama. 

En su último día llamaba con insistencia a su hija para que avisase a don Antonio y viniera a verle. Don Antonio era el médico del pueblo, hombre humano donde los haya. Más humano que médico. Cogió la hija el teléfono y lo llamó. A los diez minutos estaba en casa. Entró directamente al comedor en el que se encontraba la familia. Habló algo con la hija y entraron luego en la habitación del enfermo. 

-Padre -dijo la joven encendiendo la luz-, está aquí don Antonio a verte. 

-Francisco, venga esa mano hombre -le dijo el médico. 

En cuanto oyó a don Antonio, su cara se iluminó con más claridad que la estancia; y como no veía, extendió sus brazos buscando el saludo del médico. Éste, que tenía a su nietecita en brazos (por eso entró antes en el comedor, para pedirle a la muchacha que se la dejara), le acercó a la niña, y él, sorprendido pero feliz agarró la manita de su nieta. Acto seguido el médico le ofreció la suya, y cogido de sus manos, a la de la niña y a la de don Antonio, con un leve suspiro y una serena sonrisa se durmió para siempre. 

¡Eso es humanismo! 

La otra cara de la moneda se puede ver con frecuencia en cualquier hospital. Nuevos y acertados remedios para conseguir restituir la salud perdida, caro instrumental de vanguardia; pero algunos facultativos y enfermeras desconocen qué es humanidad. 

  Hay médicos que se sienten lo máximo. Rostros severos sin un gesto cariñoso. No intentes preguntarles nada, no obtendrás respuesta. Ni siquiera te hablarán. Miran al postrado en la cama, le ordenan que se dé la vuelta, le examinan y luego se marchan sin una explicación. Y tú, familiar del enfermo, te quedas con más preocupación que tenías. 

El enfermo de al lado que llama al timbre a las cuatro de la madrugada porque al intentar coger el vaso de agua se le ha volcado encima de la cama. La mala cara de la enfermera de guardia, por molestarla a tal hora y que se permite echarle la bronca, después de la tardanza en atenderlo. 

Me decía un amigo sacerdote que estuvo ingresado en cierta clínica: -Pero qué le habré hecho yo a esta enfermera para que siempre me ponga cara de perro y me trate tan mal? 

Pero lo peor lo presencié cuando estuve acompañando a un familiar. Había un hombre mayor en nuestra habitación, que se paseaba continuamente con el perchero del suero. Nada o poco se duerme en un hospital. Ni el enfermo por su estado, ni el acompañante por el incómodo sillón de cuero. Aquella noche el viento y el agua azotaban los cristales y, como no podía dormir, decidí sentarme en el pasillo. Otros dos desvelados hacían también imaginaria dando cabezazos de vez en cuando. Me senté a prudencial distancia de ellos y me entretenía componiendo un soneto cuyas consonantes se resistían. De pronto en el silencio se oyó un timbre insistente que recorrió toda la planta. Luego los pasos de una enfermera y después riña en voz alta. Era con el anciano con el que compartíamos habitación. Al rato, se presentó en el pasillo donde estábamos el anciano con el perchero y el suero, y fuera de sí se dirigió a la puerta que daba a la azotea. ¡Quería lanzarse desde ella a la calle! Estaba muy agresivo y con el perchero rompió el cristal de la puerta echando el paso para la decisión fatal.  

  Los tres nos pusimos en guardia para detenerlo, y una joven enfermera con innata valentía se tiró sobre él agarrándolo de las piernas haciéndole caer al suelo y entre todos lo sujetamos mientras llegaban los celadores. Con una inyección perdió todo su vigor. Aún hoy, cuando veo la hoja de aluminio que colocaron en lugar del cristal, me acuerdo de aquello y pienso: -Eso no hubiera ocurrido con mejores modales y un gesto cariñoso. 

Noticia redactada por :

José Gordón Márquez

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